lunes, 23 de mayo de 2011

DERECHO QUE NO SE DEFIENDE DERECHO QUE SE PIERDE

“No vale la pena que te maten”

de Israel Lewites Cornejo, el Sábado, 21 de mayo de 2011 a las 10:54

Cada vez que salgo a la calle a protestar pacíficamente me toca recibir un baño de consejos que siempre terminan en lo mismo: “Israel, vos sos un buen muchacho, no vale la pena que te andés arriesgando, no vale la pena que te maten por nada. A final de cuentas vos vas a estar muerto y este país va a seguir igual”.

Las personas que me dicen esto lo hacen con cariño, con genuina preocupación y avalados por amargas experiencias: muchos perdieron hermanos, hijos o padres durante el derrocamiento de la dictadura somocista o durante los ochentas. Todos creen que ese sacrificio no valió la pena, pues Nicaragua sigue sufriendo de pobreza, desigualdad, corrupción, polarización, etc.

Agradezco la preocupación de todos, pero tengo un par de puntos que me gustaría expresar:

1. El sometimiento al círculo vicioso de la violencia:

El partido de gobierno ha hecho uso de la violencia (más o menos controlada) para disuadir a los críticos de expresarse. Callarse es validar y perpetuar este mecanismo. Los gobiernos existen para servir a los ciudadanos, es absurdo que los ciudadanos teman a los gobiernos y no puedan exigir calidad y transparencia en la gestión pública.

Por este motivo me parece urgente la protesta pacífica. Aunque implique riesgos, aunque sea difícil de entender ahora, es necesario no renunciar a nuestro derecho de manifestarnos. Si hoy nos mantenemos firmes quienes ejercen la violencia, eventualmente, tendrán que renunciar a ella porque simplemente no les da resultado.

2. Asumir responsabilidad:

Me repugna cuando la gente se refiere a los muchachos de la Juventud Sandinista como “turbas”. Cuando me ha tocado estar frente a la JS (generalmente es situaciones de confrontación) lo que veo son muchachos involucrados con el sueño de hacer un mejor país. Chavalos que han encontrada en la actual administración un proyecto de superación, un espacio donde se sienten importantes.

Desafortunadamente el proyecto JS adolece de valores fundamentales como la tolerancia y, al igual que muchos de sus adversarios políticos, legitima acciones antiéticas con tal de lograr determinados objetivos.

Corresponde a quienes no concordamos con estos mecanismos ir creando nuevas alternativas para la juventud. Es nuestra responsabilidad. Si simplemente optamos por apartarnos por conveniencia, comodidad o cobardía, las mismas viejas concepciones seguirán prevaleciendo… con los mismos resultados.

Estoy claro que la situación es complicada, estamos desafiando poderes económicos y concepciones culturales. Sin embargo el momento es propicio: hay mecanismos y redes de comunicación, el gobierno no está en el plan de masacrar multitudes en las calles y hay gente, como nunca antes, cansada de tanta corrupción.

En resumen, mis queridos amigos y familiares, les agradezco mucho su preocupación, pero a estas alturas “o somos parte del problema o somos parte de la solución”. Si están preocupados los invito a manifestarse pacíficamente, aguantar palo si es necesario, pero no hay otra manera de romper el círculo vicioso en el que estamos inmersos.

Hay que invertir en el mañana, hay que honrar la vida teniendo dignidad.

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